{"id":8824,"date":"2023-11-01T09:42:12","date_gmt":"2023-11-01T12:42:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/?p=8824"},"modified":"2023-11-01T09:46:08","modified_gmt":"2023-11-01T12:46:08","slug":"estamos-a-las-puertas-de-una-hiperinflacion-o-ya-nos-encontramos-inmersos-en-ella-dr-marcelo-j-lopez-mesa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/estamos-a-las-puertas-de-una-hiperinflacion-o-ya-nos-encontramos-inmersos-en-ella-dr-marcelo-j-lopez-mesa\/","title":{"rendered":"\u00bfEstamos a las puertas de una hiperinflaci\u00f3n o ya nos encontramos inmersos en ella? &#8211; Dr. Marcelo J. L\u00f3pez Mesa"},"content":{"rendered":"<p><strong>(La alt\u00edsima inflaci\u00f3n, y la obsesi\u00f3n por el d\u00f3lar y una posible soluci\u00f3n realista a esos problemas)<\/strong><\/p>\n<p><em><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-8827\" src=\"https:\/\/www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/mlm1.png\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"326\" srcset=\"https:\/\/www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/mlm1.png 350w, https:\/\/www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/mlm1-300x279.png 300w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/>El Dr. Marcelo J. L\u00f3pez Mesa es Profesor Titular de Derecho de las Obligaciones Civiles y Comerciales en la Universidad de Belgrano (UB). Doctor en Ciencias Jur\u00eddicas y Sociales (UNLP). Acad\u00e9mico de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires y de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de C\u00f3rdoba. Treinta y siete libros publicados al presente, cinco de ellos fuera del pa\u00eds (dos en Europa) y el resto por las mejores editoriales argentinas. M\u00e1s de 190 art\u00edculos de investigaci\u00f3n publicados en prestigiosas revistas jur\u00eddicas de Europa (Dalloz, Reus, etc.), Am\u00e9rica Latina y Argentina. Doscientas veinte conferencias dictadas en el pa\u00eds y en el extranjero.<\/em><br \/><em>Ha ejercido importantes cargos, como el de Asesor General de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, el de Juez de C\u00e1mara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Trelew y el de funcionario de alto rango del Ministerio de Hacienda de la Provincia del Neuqu\u00e9n.<\/em><br \/><!--more--><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-16018d1d wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/edicionesdyd.com.ar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><strong>LIBROS EN PAPEL Y EBOOKS EN LA TIENDA DE EDICIONES DYD<\/strong><\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>I Proemio<\/strong><\/p>\n<p>En Abril de este a\u00f1o publiqu\u00e9 un art\u00edculo sobre este mismo tema<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, donde anticip\u00e9 lo que suceder\u00eda, aunque no pens\u00e9 que fuera tan violento el proceso, ni tan r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Por ello, me pareci\u00f3 interesante actualizar la informaci\u00f3n, que all\u00ed brindaba, para luego extraer algunas observaciones.<\/p>\n<p>Dada la aceleraci\u00f3n del fen\u00f3meno inflacionario que se ha producido desde Abril a la fecha, en que por varios meses consecutivos hemos padecido una inflaci\u00f3n mensual de dos d\u00edgitos (12,7% en septiembre de 2023), cabe preguntarse a esta altura <strong>\u00bfLa Argentina est\u00e1 a las puertas de una hiperinflaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>La respuesta que daremos es que no estamos a las puertas de una hiperinflaci\u00f3n, sino que ya estamos inmersos en ella.<\/p>\n<p>Es una hiperinflaci\u00f3n en cuotas, pero una hiperinflaci\u00f3n al fin. Quienes no han aplicado ideas econ\u00f3micas a la pr\u00e1ctica y solo declaman teorizaciones, suelen tener una visi\u00f3n deformada de la realidad macroecon\u00f3mica, que les lleva a sostener que para que exista una hiperinflaci\u00f3n debe llegarse a guarismos tales como los padecidos en nuestro pa\u00eds en el a\u00f1o 1989, en que tuvimos una inflaci\u00f3n anualizada del 5000%.<\/p>\n<p>Este criterio tan extremo se funda en una suerte de sacralizaci\u00f3n de la hiperinflaci\u00f3n alemana de la postguerra de la primera guerra mundial, donde se lleg\u00f3 a extremos inconcebibles en materia de envilecimiento del valor de la moneda, que ni siquiera se repitieron luego en Argentina en las c\u00edclicas crisis econ\u00f3micas que hemos sufrido. Si un pa\u00eds que ha tenido durante per\u00edodos de m\u00e1s de quince a\u00f1os (de 1974 a 1991 y de 2007 a 2023) inflaciones crecientes, que han llegado a tasas mensuales de dos d\u00edgitos varios meses seguidos, ostentando un r\u00e9cord mundial en materia inflacionaria, no ha repetido los guarismos de la h\u00edper alemana, ello quiere decir que \u00e9stos fueron epis\u00f3dicos y no pueden tomarse como base de c\u00e1lculo de futuros estallidos inflacionarios.<\/p>\n<p>Sostener que solo una inflaci\u00f3n tan desmesurada como la alemana de la d\u00e9cada de 1920 configura una h\u00edper, es un abuso de la estad\u00edstica, e implica permanecer atados a pautas y par\u00e1metros solamente ocurridos hace 100 a\u00f1os en Alemania y no repetidos nunca luego.<\/p>\n<p>Pero, en la pr\u00e1ctica de la econom\u00eda cotidiana, que experimentan y sufren los ciudadanos argentinos, ya estamos en medio de una hiperinflaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Sencillamente porque la inflaci\u00f3n actual cancela la factibilidad de celebrar contratos a plazo, de planificar m\u00e1s all\u00e1 de 15 d\u00edas, de invertir en proyectos de envergadura, etc., ello, dado que lo que ocurri\u00f3 el mes pasado o la semana anterior no es sin\u00f3nimo de lo que suceder\u00e1 ma\u00f1ana o el mes que viene.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n de septiembre, ya demasiado alta \u2013<em>recu\u00e9rdese que con una inflaci\u00f3n de 15% vol\u00f3 por los aires el plan de estabilizaci\u00f3n monetaria del ministro Juan V. Sourrouille, en tiempos del gobierno del Presidente Alfons\u00edn-<\/em>, no es indicativa de lo que ocurrir\u00e1 en Octubre, que seg\u00fan el brusco salto que en una sola semana dio la moneda estadounidense, constituye un dato viejo, que anticipa mayor subas, con su traslado posterior a precios y su efecto perturbador de la econom\u00eda, el mercado y los contratos y ventas.<\/p>\n<p>Ya hay comerciantes que prefieren no vender, antes que perder dinero vendiendo; la escasez se comprueba en algunas g\u00f3ndolas y cuando arrecia la suba del d\u00f3lar muchos negocios cierran sus puertas para no vender a p\u00e9rdida sus mercader\u00edas. La carencia de un precio cierto afecta decisivamente al comercio, traba la rueda de la econom\u00eda minorista, perjudica al consumidor y nos introduce en una h\u00edper que, b\u00e1sicamente, consiste en la imprevisibilidad del precio de un producto a treinta o sesenta d\u00edas vista.<\/p>\n<p>Lo que caracteriza a una hiperinflaci\u00f3n, vista con realismo, es la carencia de anclajes en el valor de la moneda y la evoluci\u00f3n err\u00e1tica e imprevisible del valor de mercado de bienes y servicios, as\u00ed como al alcance de la desvalorizaci\u00f3n de la moneda.<\/p>\n<p>Bajo ese prisma de an\u00e1lisis, ya estamos en una hiper y todav\u00eda falta transitar el per\u00edodo m\u00e1s dif\u00edcil y complejo, el que va de la semana previa a las elecciones nacionales del 22 de Octubre, hasta la asunci\u00f3n del pr\u00f3ximo presidente de la Rep\u00fablica, el pr\u00f3ximo 10 de Diciembre. Pueden \u2013y van- a ocurrir muchas cosas en ese lapso; mejor estar preparados para ello, en vez de mirar para otro lado.<\/p>\n<p><strong>II. Los argentinos, la econom\u00eda y el dinero<\/strong><\/p>\n<p>Desde los comienzos de nuestra organizaci\u00f3n nacional, en 1853, nuestro pa\u00eds adhiri\u00f3 firmemente a un modelo agroexportador; ello implic\u00f3 una duplicidad que por momentos fue virtuosa e hizo crecer velozmente al pa\u00eds: bajos costos internos de producci\u00f3n y alta rentabilidad de los <em>commodities <\/em>o productos exportables, en el mercado extranjero.<\/p>\n<p>Aunque, cuando el manejo de la econom\u00eda no era prolijo, aparec\u00eda el problema de que el valor de la moneda dura a la que se vend\u00edan los <em>commodities <\/em>argentinos, afectaba la estabilidad financiera nacional y encarec\u00eda la vida de los argentinos, en especial de los trabajadores menos capacitados, que eran vistos como fungibles y, como tales, sometidos a una muy mala paga: la ley de bronce de los salarios, en estado puro.<\/p>\n<p>El <em>Financial Times <\/em>de Londres escribi\u00f3, en pleno auge agroexportador, que nuestras clases dirigentes se hab\u00edan beneficiado de una ecuaci\u00f3n \u2013 muy conveniente, pero inestable- de buenos mercados en Europa y mala moneda en el pa\u00eds. En un esquema as\u00ed, el factor de ajuste, claramente eran los sueldos y empleos de los asalariados y los ingresos de los peque\u00f1os productores.<\/p>\n<p>Un esquema tal puede admitirse un tiempo, al amparo de un proyecto pol\u00edtico concreto y bien ejecutado, que comparta un segmento importante del pa\u00eds que vea los beneficios de postergar el consumo un tiempo e invertir la renta para conformar una estructura productiva s\u00f3lida. No muy distinto es como acumularon capital y ventajas productivas pa\u00edses como Inglaterra y EEUU en las dos revoluciones industriales.<\/p>\n<p>Pero, a la larga, tal modelo, colapsa, ante la impaciencia de quienes se sienten convidados de piedra, sensaci\u00f3n muchas veces acicateada por dirigentes populistas que desean subvertir el orden establecido, para medrar con esa impaciencia y frustrar un proyecto de largo plazo; mismo que instrumentaron pa\u00edses como Canad\u00e1, Australia, Nueva Zelanda, los EEUU y nuestro pa\u00eds durante ochenta a\u00f1os, los que van de 1862 a 1945. Con altibajos, ese modelo agroexportador, que sufri\u00f3 sus crisis\u00a0 m\u00e1s serias en 1890 y 1929<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, gener\u00f3 una impresionante acumulaci\u00f3n de capital, aunque no una industria paralela, que aprovechase los saldos y ganancias de la producci\u00f3n agraria, para agregarle valor.<\/p>\n<p>En vez de instalar f\u00e1bricas o invertir en capital de trabajo, muchos beneficiarios de la renta agraria, dilapidaron fortunas en la construcci\u00f3n de palacios, en viajes y estad\u00edas en Europa y en la compra de bienes suntuarios, adem\u00e1s del despilfarro de la Belle \u00e9poque.<\/p>\n<p>Por muchos a\u00f1os el PBI argentino era el mayor de Latinoam\u00e9rica y superaba al PBI acumulado de todos los restantes pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, incluidos Brasil y M\u00e9xico. Y entre 1898 y 1904, segundo gobierno del Presidente Julio Argentino Roca, la Argentina lleg\u00f3 a ser la octava econom\u00eda en importancia del mundo. El festejo del Centenario, en 1910 y \u00a0hasta fines de 1928, mostr\u00f3 la mejor cara de nuestro pa\u00eds y alguien \u2013 agudamente- defini\u00f3 a la por entonces majestuosa Buenos Aires, como \u201cla capital de un imperio que nunca jam\u00e1s existi\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>Claro que, para la sostenibilidad de un proyecto as\u00ed, deb\u00eda existir un equilibrio entre presente y futuro. No todo puede ser consumo presente, porque en ese esquema no hay futuro, ya que se consume la renta a un nivel incompatible con la inversi\u00f3n necesaria para crear nuevas fuentes de ingreso de divisas, nuevas empresas que puedan exportar bienes, que se paguen en oro o moneda dura. Como ocurre, desafortunadamente hace veinte a\u00f1os, que vivimos en un escenario de consumo y asistencialismo desbordado, no solo sin generar rentas en divisas, sino endeud\u00e1ndonos para empobrecernos.<\/p>\n<p>Pero, tampoco pueden ser todos anhelos de un futuro inasible, en un presente tremendamente injusto y desigual, que exponga a grandes grupos humanos a una privaci\u00f3n de bienes esenciales, al estilo de algunos pa\u00edses africanos, donde conseguir agua limpia y alg\u00fan alimento para pasar el d\u00eda implica realizar toda una proeza.<\/p>\n<p>Los pa\u00edses que han logrado sostener su crecimiento durante mucho tiempo lo han hecho por uno de dos caminos posibles: o una dictadura econ\u00f3mica, que imponga a los s\u00fabditos \u2013<em>ya que solo nominalmente son ciudadanos- <\/em>un sacrificio incuestionable por estos, como en Rusia durante el r\u00e9gimen stalinista o\u00a0 China\u00a0 desde Mao hasta no hace\u00a0 mucho; o compatibilizando las exigencias del presente con las del futuro, de modo de crear un futuro mejor, sin clausurar el presente, colocando\u00a0 una v\u00e1lvula de seguridad a las expectativas de la poblaci\u00f3n, para que no pase lo que sucedi\u00f3 en Chile antes de la pandemia, cuando salieron a la calle centenares de miles de personas a reclamar por sus derechos, a pesar de ser la econom\u00eda latinoamericana que m\u00e1s hab\u00eda crecido, desde la d\u00e9cada de 1980 en adelante<strong>. <\/strong>Lo propio ocurri\u00f3 en otros pa\u00edses como Ecuador y Per\u00fa.<\/p>\n<p>Los tres pa\u00edses hoy navegan a la deriva en su pol\u00edtica, lo que ha afectado a sus econom\u00edas antes pujantes. Es que pensar en una econom\u00eda no vinculada con los avatares pol\u00edticos o \u2013peor a\u00fan- no afectada por esc\u00e1ndalos pol\u00edticos, como presidentes destituidos o condenados a prisi\u00f3n por corruptos, es un s\u00edntoma de inocencia o ignorancia supina. La actual coyuntura argentina, luego del c\u00e9lebre \u201cYate-gate\u201d, parece demostrar que nuestro pa\u00eds est\u00e1 pronto a ingresar en esa tendencia de punici\u00f3n de la corrupci\u00f3n y el despilfarro de dineros p\u00fablicos. \u00a1Al fin!!<\/p>\n<p>En cuanto a nuestro pa\u00eds, la crisis econ\u00f3mica y pol\u00edtica venia ya desde 1929, pero se agudiz\u00f3 a partir de 1946. Sus causas son mixtas: por un lado, Argentina carga con una suerte de sanci\u00f3n impl\u00edcita, velada, desde 1946 hasta ahora, que es haber equivocado la dirigencia surgida del golpe de estado de 1943 el bando elegido en la Segunda Guerra Mundial. Elegir \u00a0a los perdedores y luego ser hospitalario con criminales de guerra fugados, no es inteligente y tampoco es gratis<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, las torpezas cometidas por nuestros primeros magistrados y sus funcionarios desde entonces en adelante y cada vez peor, han agravado los efectos de esa desconfianza externa; los sucesivos gobiernos \u2013<em>de todos los colores, ideolog\u00edas y procedencias- <\/em>han cometido todo g\u00e9nero de tropel\u00edas y chapucer\u00edas, confiscaciones, inconstitucionalidades, conductas econ\u00f3micas indefendibles y la imprevisibilidad de la actuaci\u00f3n de nuestros gobiernos, sumado a un sesgo crecientemente populista y autoritario de ellos, que ha terminado por hundir nuestra econom\u00eda hasta infiernos impensables hace solo algunos lustros.<\/p>\n<p>Al punto que nuestra integraci\u00f3n del G 20 es hoy meramente testimonial, porque est\u00e1 claro a la luz de los n\u00fameros y las realidades y m\u00e1s all\u00e1 de las declamaciones, que hace largas d\u00e9cadas que nuestro pa\u00eds no es una de las veinte naciones m\u00e1s poderosas de la Tierra. Tampoco ayuda mucho sostener en foros internacionales posturas auspiciadas por dictaduras atroces del presente, donde los derechos humanos son solo una ilusi\u00f3n o un relato. Y alinearse con Ir\u00e1n, Venezuela y Nicaragua, no ha ayudado mucho; m\u00e1s ahora, luego del salvaje ataque realizado en territorio israel\u00ed por Ham\u00e1s.<\/p>\n<p>El caso es que entre otras causas \u2013<em>o consecuencias, seg\u00fan se mire<\/em>&#8211; de nuestra crisis, debe computarse como una de las principales que somos un pa\u00eds sin moneda.<\/p>\n<p>Fuimos un pa\u00eds con una moneda de valor sostenido con muletas durante los a\u00f1os de vigencia de la convertibilidad (Abril de 1991 a Enero \u00a0de 2002) y antes y despu\u00e9s \u2013<em>desde 1974 a 1990 y de 2007 al presente especialmente- <\/em>fuimos un pa\u00eds sin moneda.<\/p>\n<p>Con varios episodios hiperinflacionarios graves, como el inolvidable<\/p>\n<p>\u201cRodrigazo\u201d de 1975, las dos hiperinflaciones de 1989 y 1990, desde 1968<\/p>\n<p>\u2013a\u00f1o del Cordobazo-, la sensaci\u00f3n de descomposici\u00f3n social ronda nuestra realidad cotidiana, con episodios graves que potencian esa percepci\u00f3n, como la masacre de Ezeiza, los saqueos de 1989 y 2002, la situaci\u00f3n de la toma del poder f\u00e1ctico por los narcos en Rosario, los incendios provocados en la Cordillera y otras provincias, la violencia que se palpa cada vez m\u00e1s cerca. Somos hoy un pa\u00eds de creciente facticidad, sim\u00e9trica pero inversa, a la institucionalidad declinante.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de todo lo descripto, somos hoy un pa\u00eds sin moneda. Al 100<\/p>\n<p>% de inflaci\u00f3n del a\u00f1o 2022 (94% seg\u00fan el INDEC), debe sumarse la inflaci\u00f3n en curso que a comienzos de 2023 fue del 6% o 7% mensual, pero que ya trepado al 12,7% en Setiembre y subiendo, lo que anticipa una inflaci\u00f3n mayor para el a\u00f1o en curso.<\/p>\n<p>Es cierto que, felizmente estamos lejos del 5000% anual de inflaci\u00f3n de 1989, pero aun as\u00ed, en una econom\u00eda como la nuestra de estos d\u00edas, el cr\u00e9dito es una ilusi\u00f3n y la planificaci\u00f3n, una quimera.<\/p>\n<p>El problema es que el valor de la moneda nacional juega un rol fundamental, en todo pa\u00eds que se precie de tener un presente y un futuro. Si fue extrema la medida de declarar la moneda convertible con el d\u00f3lar estadounidense, es peor a\u00fan no tener una moneda, como ocurre con un pa\u00eds que padece una inflaci\u00f3n real de m\u00e1s del 100% anual.<\/p>\n<p>Solo en el gobierno que actualmente impera desde 2019 \u2013<em>por momentos con severos rasgos autoritarios durante 2020 y luego evidenciando una falta de poder dif\u00edcil de describir- <\/em>la inflaci\u00f3n ha superado el 300% (324% ente Diciembre de 2019 y Abril de 2023, en rigor).<\/p>\n<p>Frente a este panorama cabe recordar que el maestro Alfredo Colmo escribi\u00f3 hace siete d\u00e9cadas dos p\u00e1rrafos prof\u00e9ticos sobre la funci\u00f3n del dinero; en ellos se anticipan claramente las futuras desgracias que nos tocar\u00eda sufrir a los argentinos.<\/p>\n<p>Dice all\u00ed Colmo: \u201cEl dinero es, desde luego, un denominador com\u00fan de todos los valores y, por consiguiente, una medida de los mismos: una cosa se paga en dinero, un servicio se retribuye en dinero, una indemnizaci\u00f3n se aval\u00faa en dinero, etc. Adem\u00e1s, el dinero entra\u00f1a ese mismo valor que mide, como ocurre con la moneda, llamada met\u00e1lica por antonomasia, que en oro o en plata contiene tal valor. Ambas funciones obedecen a un acuerdo m\u00e1s o menos t\u00e1cito, en cuya virtud todos reconocen esos t\u00edtulos al dinero, por donde cualquiera que lo tenga sabe que podr\u00e1 colocarlo debidamente, pues nadie habr\u00e1 de negarse a recibirlo, cabalmente porque todos esperan hacer lo mismo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEsa <em>communis opinio<\/em>, esa creencia general, tiene adem\u00e1s el auspicio de la autoridad p\u00fablica, que no s\u00f3lo concurre a imponerlas, sino que tambi\u00e9n llega a garantir las funciones del dinero. De ah\u00ed que, en general, el dinero tenga eficiencia plena en el respectivo pa\u00eds. Cuando el dinero que representa la riqueza del pa\u00eds traduce una fuerte potencialidad econ\u00f3mica, entonces puede trascender al exterior y alcanzar a imponerse. Es lo que com\u00fanmente ha pasado con el dinero brit\u00e1nico. Al contrario, cuando la riqueza general (bienes disponibles, circulaci\u00f3n de los mismos, conducta de los gobernantes, confianza imperante, etc.) presenta alg\u00fan desmedro, entonces se tiene el espect\u00e1culo de que ni en el propio pa\u00eds se reconozca, sino en dosis limitadas, aquellas virtudes econ\u00f3micas y jur\u00eddicas en el correspondiente dinero\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>.<\/p>\n<p>Nuestra econom\u00eda ha oscilado entre dos sistemas extremos: <strong>1) el de la rigidez macroecon\u00f3mica <\/strong>(<strong>el patr\u00f3n oro<\/strong>, desde las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XIX hasta fines de la tercera d\u00e9cada del siglo XX \u2013 <strong>y la convertibilidad<\/strong>, desde Abril de 1991 hasta Enero de 2002); y 2) <strong>el de la econom\u00eda libre de anclajes, <\/strong>que siempre ha terminado en devaluaciones abruptas del valor de la moneda, en perjuicio de los que menos tienen.<\/p>\n<p>Los ciclos de uno y otro sistema se han alternado, terminando todos de manera abrupta, al atarse los sucesivos gobiernos a recetas que dieron inicialmente alg\u00fan \u00e9xito, pero luego no fueron actualizadas o flexibilizadas; incluso cuando cambiaron dr\u00e1sticamente las circunstancias econ\u00f3micas locales o internacionales.<\/p>\n<p>Ahora, si bien se mira el proceso econ\u00f3mico argentino, desde los gobiernos m\u00e1s exitosos (como \u201clas presidencias fundadoras\u201d, de Mitre, Sarmiento y Avellaneda y, muy especialmente, los gobiernos de Julio Argentino Roca y Marcelo Torcuato de Alvear), hasta gobiernos francamente cuestionables en cuanto a sus desatinos financieros y el desastre econ\u00f3mico que dejaron tras s\u00ed, (como los de Ju\u00e1rez Celman, C\u00e1mpora, Isabel Per\u00f3n, Alfons\u00edn, Fernando de la R\u00faa y Alberto Fern\u00e1ndez), incluidos entre ambas puntas a gobiernos mediocres, discretos, olvidables o no significativos, <strong>todos tuvieron algo en com\u00fan: el dirigismo econ\u00f3mico, el intervencionismo activo en el valor de la moneda<\/strong>, el abuso del curso forzoso monetario, la carencia de una estrategia de largo plazo en materia econ\u00f3mica y la falta de previsi\u00f3n para flexibilizar las medidas o cambiarlas, cuando mutaban las reglas de juego internacionales o se produc\u00eda alg\u00fan hecho que alterara el funcionamiento habitual hasta all\u00ed, como una guerra, una pandemia, un boicot, etc.<\/p>\n<p>Todos los gobiernos argentinos, sin excepci\u00f3n, quisieron controlar el valor de la moneda; algunos en forma m\u00e1s violenta que otros, pero ninguno apost\u00f3 por los efectos de la libertad de decisi\u00f3n de los particulares y el libre mercado. En Argentina, a\u00fan quienes han declamado esos valores, no los han puesto en pr\u00e1ctica luego. La clausura de casas de cambio y \u201ccuevas\u201d cuando el valor del d\u00f3lar sube mucho, es una medida que muchos gobiernos han tomado.<\/p>\n<p>El intervencionismo estatal o el dirigismo, para ser eficaz, requiere de una inteligencia superior y de robustez pol\u00edtica e iniciativa detr\u00e1s, la que puede pertenecer a un presidente o a un superministro \u2013Fernando H. Cardozo en Brasil o Angela Merkel en Alemania, por caso- o a un sistema plural solvente y bien establecido, como la Reserva Federal de EEUU.<\/p>\n<p>Desafortunadamente no hemos contado en largas d\u00e9cadas con alguna de esas inteligencias<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, con lo que hemos sufrido lo peor del dirigismo, sin disfrutar de sus ventajas.<\/p>\n<p>Y llegamos a un punto en que el dirigismo estatal de la econom\u00eda exhibe todas sus flaquezas y est\u00e1 llegando a su fin. No s\u00f3lo la globalizaci\u00f3n de los mercados lo ha desmoronado; adem\u00e1s, las cripto-monedas y otros artilugios como MercadoPago y sistemas similares que han cautivado a los j\u00f3venes, las redes sociales y la informaci\u00f3n en tiempo real, as\u00ed como la alta desconfianza en la dirigencia que se palpa en la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, hacen hoy muy dif\u00edcil el f\u00e9rreo control econ\u00f3mico y las viejas certezas, como el refugio en la seguridad del valor del oro, han cedido espacio a serias dudas sobre si a futuro este metal mantendr\u00e1 su valor o se depreciar\u00e1.<\/p>\n<p>A ello se suma la tangible disminuci\u00f3n de la capacidad de gesti\u00f3n y la cortedad de miras de la dirigencia pol\u00edtica y empresarial argentina, de todos los partidos y factores de poder, que se ha visto largamente superada por los acontecimientos de la realidad, al menos desde 1997 a la fecha, sobremanera luego de 2001, crisis que nunca superamos del todo y a cuyas resultas se aprecia hoy un pa\u00eds incomparable con el que acun\u00f3 nuestra infancia, que a\u00fan con sus problemas, visto a la distancia era un pa\u00eds maravilloso.<\/p>\n<p>Esta suma de fen\u00f3menos, sumados a la voluntad de las personas de tener mayor protagonismo decisional sobre su futuro econ\u00f3mico, han dado vuelo a esquemas como las criptomonedas, que solo tienen tras s\u00ed la esperanza de no interferencia del Estado y poco m\u00e1s. Estos artilugios han hecho perder fortunas a quienes no son verdaderos conocedores de sus mecanismos y evoluci\u00f3n en el mercado, evapor\u00e1ndose billones de d\u00f3lares de valor, asociados a ellos en los \u00faltimos meses y a\u00f1os. No es oro todo lo que reluce.<\/p>\n<p>Y se han creado a partir de ellos esquemas piramidales evidentes, especulando con la avaricia de muchos ahorristas, que no se detienen a pensar que rentas excesivamente buenas, suelen ser el principio de p\u00e9rdidas cuantiosas y pesadillas persistentes. De tal modo, tampoco las cripto-monedas son una panacea para el inversor aficionado. He conocido varios supuestos expertos en esos artilugios que ha perdido hasta la camisa, invirtiendo en ellas.<\/p>\n<p>\u00bfY entonces? \u00bfHay a la vista alguna salida a este verdadero atolladero o no?<\/p>\n<h3>Claro que la hay. Trataremos de explicarla en el \u00faltimo ac\u00e1pite de este estudio; pero seguidamente debemos describir el entorno de circunstancias actuales, para poder luego fundar nuestra propuesta.<\/h3>\n<p><strong>III. La alta inflaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Al menos desde mediados de la d\u00e9cada de 1970 \u2013posiblemente, desde antes- se constata en nuestro pa\u00eds una obsesi\u00f3n ciudadana por conseguir d\u00f3lares, para pasar los ahorros de la moneda nacional a un activo que no se desvalorice.<\/p>\n<p>Por eso decimos desde mediados de la d\u00e9cada del 70, dado que el primer episodio inflacionario serio \u2013<em>desde 1948 la inflaci\u00f3n se hizo sentir entre nosotros- <\/em>ocurri\u00f3 en el a\u00f1o 1975, y fue conocido y recordado como \u201cel Rodrigazo\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>7, un salto devaluatorio salvaje, que hizo trizas el ahorro de millones de personas, haci\u00e9ndoles perder al menos la mitad del valor de sus pesos.<\/p>\n<p>Quienes hab\u00edan vendido propiedades y estaban sin percibir el total del precio pactado o quienes ten\u00edan ahorros en moneda nacional vieron esfumarse buena parte del valor de su dinero, de los ahorros producto de a\u00f1os de esfuerzos, de un d\u00eda para el otro, en virtud de la vigencia irrestricta del principio nominalista de la moneda, que el art. 619 del C\u00f3digo de V\u00e9lez establec\u00eda.<\/p>\n<p>El \u201cRodrigazo\u201d fue el primero de muchos episodios en que el Poder Ejecutivo en funciones realizaba una suerte de expropiaci\u00f3n del ahorro y del valor de los bienes de los argentinos, con el objetivo de purgar con estos cruentos procedimientos, los desaguisados de la clase pol\u00edtica y de su ineficiente \u2013y en ocasiones corrupto- manejo de la econom\u00eda y de las finanzas.<\/p>\n<p>A ese episodio lo siguieron otros muchos, como el \u201cempr\u00e9stito 9 de Julio\u201d, de Alvaro Alsogaray, el \u201cahorro forzoso\u201d de Ra\u00fal Alfons\u00edn o el \u201cplan \u00a0Bonex\u201d de Carlos Menem, que directamente implicaron aut\u00e9nticas confiscaciones de activos, cuyo valor nunca volvi\u00f3 a sus propietarios. En el mejor de los casos recibieron un peque\u00f1o segmento del valor original de los montos incautados.<\/p>\n<p>Desde el \u201cRodrigazo\u201d hasta 1991 y desde 2007 hasta nuestros d\u00edas, el pa\u00eds convivi\u00f3 con una alta inflaci\u00f3n, es decir, con la licuaci\u00f3n del valor de la moneda nacional, que cada vez permite comprar menos bienes, conforme avanza el tiempo. Y hubo episodios hiperinflacionarios, en que una inflaci\u00f3n desbocada amenazaba dejar al pa\u00eds sin moneda, como ocurri\u00f3 en 1989 \u2013en que hubo una inflaci\u00f3n anual que rond\u00f3 el 5000%, es decir que el valor de una cosa a comienzos del a\u00f1o, a fines de \u00e9l, hab\u00eda aumentado cincuenta veces- y en 1990 y como est\u00e1 por ocurrir ahora, de continuar as\u00ed las cosas.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos fijados definitivamente en nuestro recuerdo y no por gratos, precisamente, los comercios daban los precios por horas o se le remarcaba a la gente los bienes que ten\u00edan en las manos, en la fila de la caja donde aguardaban para pagarlos.<\/p>\n<p>Ello oblig\u00f3 a tomar medidas econ\u00f3micas dr\u00e1sticas, que el entonces presidente, Carlos Menem, calific\u00f3 sin eufemismos como \u201ccirug\u00eda mayor sin anestesia\u201d.<\/p>\n<p>En ese entorno se dict\u00f3 la Ley de Convertibilidad del Austral, Ley Nro. 23928, por medio de la cual \u2013y de una modificaci\u00f3n suya posterior- un d\u00f3lar ten\u00eda el valor de un peso. En su virtud, desde el 1 de Abril de 1991 hasta el colapso del peso convertible en el verano de 2002, la inflaci\u00f3n baj\u00f3 sustancialmente, aunque nunca desapareci\u00f3 del todo, por efecto de la Ley de Convertibilidad.<\/p>\n<p>La convertibilidad fue m\u00e1s un artilugio, una ilusi\u00f3n, una estratagema de momento, con objetivos electorales, que una soluci\u00f3n perdurable y, mucho menos, definitiva del problema econ\u00f3mico de los argentinos. Las soluciones definitivas suelen ser cruentas y tardan d\u00e9cadas en consolidarse y los pol\u00edticos que han gobernado aqu\u00ed en los \u00faltimos sesenta o setenta a\u00f1os, excepci\u00f3n hecha del Dr. Frondizi, no vieron m\u00e1s all\u00e1 de su momento de apogeo y algunos ni siquiera eso, no vieron m\u00e1s all\u00e1 de su nariz \u2013o de su propio beneficio-.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n nunca desapareci\u00f3 del todo, porque las pocas veces que se tomaron medidas contra este flagelo, se lo hizo sobre sus consecuencias y no sobre las causas de ella. Para combatirla, se abri\u00f3 la importaci\u00f3n indiscriminadamente, lo que arruin\u00f3 a una industria nacional, que era ineficiente y cara, pero que debi\u00f3 ser resguardada en alguna medida, y no lo fue en absoluto. Ello dej\u00f3 una multitud de desempleados, lo que volvi\u00f3 crecientemente impopular a la convertibilidad y forz\u00f3 la salida de ella.<\/p>\n<p>Lo que nunca se entendi\u00f3 bien es que un pa\u00eds que ata su moneda a un patr\u00f3n f\u00e9rreo \u2013el oro o el d\u00f3lar- no puede tener d\u00e9ficit y debe mostrar una conducta monetaria de extraordinaria cordura y perdurabilidad en el tiempo.<\/p>\n<p>Es que un pa\u00eds con una moneda convertible no puede emitir moneda sin l\u00edmite; y para no emitir moneda sin respaldo en oro o divisas, se requiere una econom\u00eda sana, competitiva, un sector industrial y productivo eficiente y una poblaci\u00f3n trabajadora que acompa\u00f1e el esfuerzo, en el entendimiento de que el ma\u00f1ana ser\u00e1 mejor y que sus hijos vivir\u00e1n una mejor vida, al tener mayores posibilidades.<\/p>\n<p>Un peso convertible \u2013o una econom\u00eda dolarizada, como propone ahora uno de los candidatos con chances de ganar- requiere un pa\u00eds competitivo internacionalmente, que pueda exportar bienes y servicios y que reciba divisas a cambio de ellos. Un pa\u00eds con super\u00e1vit comercial, en vez de un pa\u00eds que se endeude crecientemente. La inflaci\u00f3n no desapareci\u00f3 nunca del todo durante la convertibilidad, sencillamente, porque sin decirlo y tratando de que no se note, el Banco Central sigui\u00f3 emitiendo moneda, pese a la promesa de no hacerlo. La oferta de pesos sin respaldo verdadero, durante un tiempo pudo camuflarse, pero lleg\u00f3 un d\u00eda en que el naufragio estaba a la vista y la poblaci\u00f3n avisada busc\u00f3 refugio en el d\u00f3lar nuevamente, generando una corrida hacia \u00e9l y una salida de efectivo de los bancos, lo que precipit\u00f3 el final.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de la esperanza en un futuro venturoso, por parte de amplios sectores populares, hizo colapsar el sistema menemista, el que fue reemplazado por su ant\u00f3nimo, un populismo rampante, que termin\u00f3 desde 2002 a la fecha por hacer colapsar la econom\u00eda argentina.<\/p>\n<p>Como muchas otras veces, se pas\u00f3 de un extremo al otro del p\u00e9ndulo, sin escalas, sufriendo la poblaci\u00f3n todo lo malo de los dos extremos, disfrutando solo de manera ef\u00edmera de algunas bondades de ellos, que prontamente se evaporaron, dada la falta de visi\u00f3n y pericia de nuestros gobernantes sucesivos. De todos ellos, sin exclusiones.<\/p>\n<p>Ya para fines de 2000 era evidente que la convertibilidad hac\u00eda agua por todos lados, como lo dijimos en nuestro \u201cCurso de Derecho de las Obligaciones, 1\u00aa edici\u00f3n, en ese a\u00f1o, donde enf\u00e1ticamente sostuvimos que la Rep\u00fablica Argentina ten\u00eda en ese momento \u00fanicamente dos salidas: o achicaba dr\u00e1sticamente el gasto p\u00fablico, eliminando de ra\u00edz el d\u00e9ficit de las cuentas oficiales, o devaluaba su moneda, en breve y a niveles incluso peores que en el Rodrigazo. Desafortunadamente no nos equivocamos: no se tomaron medidas oportunas y no solo el valor de la moneda, sino el pa\u00eds entero, colaps\u00f3.<\/p>\n<p>La idea de la convertibilidad tiene casi dos siglos y no es una panacea ni una soluci\u00f3n incruenta de los problemas de un pa\u00eds. La convertibilidad implica un cors\u00e9 asfixiante para la econom\u00eda que la adopta, pues como no se puede emitir moneda sin respaldo en oro o divisas, esa econom\u00eda posee una baja monetizaci\u00f3n, vedando al pa\u00eds tomar medidas para fomentar la competitividad de los productos argentinos en el exterior.<\/p>\n<p>La Convertibilidad es un sistema admisible para la econom\u00eda de un pueblo de ascetas, de personas disciplinadas o que han sufrido grandes traumas, como una guerra, y est\u00e1n dispuestos a hacer sacrificios extremos. Para un pueblo latino, hedonista, con un bajo patriotismo, como mal que nos pese es el nuestro, es inconveniente un sistema as\u00ed y, si se lo impone, no habr\u00e1 de durar mucho. Como efectivamente ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>Una gran desventaja de este sistema es la falta de flexibilidad para manejar el tipo de cambio hacia abajo o hacia arriba, de acuerdo a las conveniencias del pa\u00eds, para frenar oleadas de importaciones subsidiadas o facilitar la exportaci\u00f3n de productos nacionales a mercados extranjeros.<\/p>\n<p>Otra desventaja de la convertibilidad es que, al no poder emitir moneda sin respaldo, requiere de una econom\u00eda p\u00fablica sana, pues no existe otro modo de solventar el d\u00e9ficit p\u00fablico que lograr financiamiento a trav\u00e9s de cr\u00e9dito externo, lo que a mediano plazo implica involucrarse en graves problemas, de cada vez m\u00e1s dif\u00edcil soluci\u00f3n. La prueba est\u00e1 en que, en s\u00f3lo cuarenta a\u00f1os de democracia, la deuda externa se ha multiplicado por diez.<\/p>\n<p>Este sistema de convertibilidad exige adoptar un esquema r\u00edgido de reservas en relaci\u00f3n al circulante, lo que exige un equilibrio o ajuste de las cuentas fiscales, presupuesto indispensable para el mantenimiento de la convertibilidad a lo largo del tiempo. Es que la convertibilidad no se sostiene por mucho tiempo con un d\u00e9ficit estructural de las cuentas fiscales, porque se requiere sortear el escollo a trav\u00e9s de endeudamiento o impresi\u00f3n monetaria encubierta; y ambas opciones son malas y tienen un horizonte acotado.<\/p>\n<p>La convertibilidad exige una moneda sana, cuentas p\u00fablicas equilibradas, disciplina econ\u00f3mica y fiscal. Nada de eso existi\u00f3 en nuestro pa\u00eds durante la vigencia de ese sistema, por lo que la salida de la convertibilidad en Argentina fue abrupta y asim\u00e9trica: no se sincer\u00f3 el valor de la moneda a tiempo y la confianza p\u00fablica explot\u00f3 por los aires, arrastrando a la confiabilidad del gobierno delarruista, luego de que \u00e9ste pusiera l\u00edmites a la extracci\u00f3n de dinero de los bancos, curiosamente para evitar su ca\u00edda.<\/p>\n<p>La salida abrupta de la convertibilidad ocurri\u00f3 porque la dirigencia del pa\u00eds se neg\u00f3 a asumir la verdad de sus cuentas p\u00fablicas \u2013sea reduciendo el gasto o devaluando la moneda ordenadamente\u2013 y debi\u00f3 pagarse entonces el alt\u00edsimo precio de una devaluaci\u00f3n hecha del peor modo, con caos en las calles, con corrida bancaria y financiera, con multitudes arrojadas a la indigencia, etc.<\/p>\n<p>Algo similar le ocurri\u00f3 a Espa\u00f1a, a Portugal y a Grecia en el pasado mediato, en Europa. Sus sociedades se hab\u00edan acostumbrado a vivir por encima de sus posibilidades de producci\u00f3n, sosteni\u00e9ndose en el cr\u00e9dito y el endeudamiento, una vida artificial, dispendiosa. Ese tipo de procederes no duran para siempre y un d\u00eda viene el sinceramiento; cuanto m\u00e1s tarde sucede, sus efectos son m\u00e1s duros e inesquivables.<\/p>\n<p>Suele ser constante de nuestro bendito pa\u00eds el dejar crecer los problemas hasta que se vuelven inmanejables con criterios normales y pr\u00e1cticas corrientes. La actual inflaci\u00f3n anualizada de tres d\u00edgitos es una muestra de que hemos dado un giro de 360 grados. Hemos vuelto al punto de partida. Otra vez.<\/p>\n<p>Comenzamos con el nominalismo, sufrimos los efectos de severas devaluaciones, implantamos la convertibilidad, salimos desordenadamente de ella, dejando un tendal de perjudicados, volvimos a la emisi\u00f3n descontrolada \u2013incluso durante 2002 de \u201ccuasi monedas\u201d, como los c\u00e9lebres \u201cPatacones\u201d o las Lecor- y volvi\u00f3 una inflaci\u00f3n del 100% anual y, otra vez, la sociedad argentina se muestra harta de la inflaci\u00f3n, que ha vuelto a ser \u201cel gran problema\u201d.<\/p>\n<p>Y, entonces, aparecen propuestas supuestamente maravillosas como la dolarizaci\u00f3n, que la gente de menores ingresos y los j\u00f3venes apoyan al parecer, sin advertir que ser\u00e1n ellos los que sufrir\u00e1n sus efectos en mayor medida, si es que se comete el desatino de adoptarla. Porque es necesario decirlo, si la Convertibilidad implica un cors\u00e9 monetario asfixiante, la dolarizaci\u00f3n implica la p\u00e9rdida absoluta de la autonom\u00eda monetaria del pa\u00eds. La dirigencia del pa\u00eds asume que no tiene la inteligencia o la honradez para lidiar con las complejidades que lleva aparejada la emisi\u00f3n monetaria y ata su suerte a la moneda de otro pa\u00eds, que adopta como propia.<\/p>\n<p>Ahora bien, aunque pareciera obvio, es necesario aclarar que los d\u00f3lares \u2013ni el oro- van a llover sobre un pa\u00eds con un historial de incumplimiento de sus obligaciones internacionales y locales. As\u00ed que no es esperable que lleguen m\u00e1gicamente a nuestro pa\u00eds los d\u00f3lares necesarios para canjear la base monetaria existente \u2013que se ha ampliado por v\u00eda de emisi\u00f3n espuria hasta m\u00e1s all\u00e1 del infinito-. Al menos no, a un valor aceptable para la poblaci\u00f3n de ingresos medios y bajos.<\/p>\n<p>Ello quiere decir, que los d\u00f3lares que se consiga traer \u2013seguramente pocos- van a ser la divisa de cambio de esa enorme bola de nieve de pesos que se imprimi\u00f3 durante la pandemia y despu\u00e9s de ella y que flota en el mercado, sin que nadie quiera guardarla para s\u00ed, lo que marca una aplicaci\u00f3n moderna de la llamada \u201cLey de Greesham\u201d: cuando en un pa\u00eds \u00a0circulan dos monedas, una buena y otra mala, termina circulando\u00a0 la mala casi en exclusividad, porque quien se hace de la moneda buena, no suele desprenderse de ella, salvo alg\u00fan cataclismo mayor que ocurra.<\/p>\n<p>A la luz de todo lo dicho, podr\u00eda pensarse en un movimiento circular de nuestra econom\u00eda durante los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. No ser\u00eda descabellado; pero el problema es a\u00fan peor: no se trata de un c\u00edrculo, sino de una elipse, el camino que hemos recorrido desde 1948 en adelante. Una elipse, porque siempre volvemos al mismo punto, pero nos hallamos m\u00e1s lejos el otro extremo y las consecuencias son cada vez peores, porque se ampl\u00eda el radio de giro de los problemas, que contin\u00faan sin resolverse.<\/p>\n<h2><strong>IV. Las \u201cdeudas de valor\u201d<\/strong><\/h2>\n<p>Luego del fen\u00f3meno del Rodrigazo, dadas las injusticias e inequidades que la aplicaci\u00f3n del principio nominalista hab\u00eda producido en una situaci\u00f3n para la que no estaba pensado, los tribunales nacionales procuraron en los a\u00f1os posteriores a 1975 solucionar los conflictos que surgieron entre particulares a trav\u00e9s de una soluci\u00f3n ingeniosa, pero normativamente precaria: la invenci\u00f3n de la doctrina de las <strong>\u201cdeudas de valor\u201d. <\/strong>Durante 1976 y 1977 los jueces argentinos debatieron con ah\u00ednco si permanecer atados al nominalismo o adoptar alguna soluci\u00f3n a \u00e9l, hasta que alumbr\u00f3 esta categor\u00eda, a partir de fallos luminosos como \u201cMas c\/ Nolly\u201d y \u201cLa Amistad c\/ Iriarte\u201d.<\/p>\n<p>Las deudas de valor son aquellas en las que el dinero aparece en el objeto del pago, porque la prestaci\u00f3n puede consistir en dar otra cosa, en un hacer o en un hecho negativo. Al extinguirse el v\u00ednculo se recibe una suma determinada en ese momento, representativa del valor de la prestaci\u00f3n debida por el deudor. El problema se concentra en el <em>quantum<\/em>, cuya determinaci\u00f3n habr\u00e1 que realizar para poder cumplir.<\/p>\n<p>En palabras de Llamb\u00edas, la deuda de valor \u201cse refiere a un valor abstracto, constituido por bienes, que luego habr\u00e1 que medir en dinero: sin duda, el deudor solventar\u00e1 la deuda entregando dinero, que es el com\u00fan denominador de todos los bienes. Pero como \u00e9l no era un deudor de dinero, sino del valor correspondiente a los bienes en cuesti\u00f3n, hasta tanto no sobrevenga el acuerdo de las partes, o la sentencia judicial, que liquide la deuda y determine cu\u00e1l es la cantidad de dinero que deber\u00e1 aqu\u00e9l satisfacer al acreedor, su obligaci\u00f3n ser\u00e1 una deuda de valor, que s\u00f3lo pasar\u00e1 a ser una deuda de dinero luego de practicada esa determinaci\u00f3n\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>En nuestro derecho, esta categor\u00eda surgi\u00f3 y se desarroll\u00f3 para evitar que ciertas prestaciones pudieran estar afectadas por la inflaci\u00f3n, de manera de preservar su naturaleza, al dejarlas al margen del flagelo inflacionario.<\/p>\n<p>El problema fue que desde 1976 crecientemente la jurisprudencia fue incluyendo dentro de las obligaciones de valor a m\u00e1s y m\u00e1s supuestos, al punto de que sobre el dictado de la Ley de Convertibilidad, 23928, las excepciones \u2013escasas\u2013 eran las deudas de dinero, habiendo sido reconocida a numeros\u00edsimas obligaciones la categor\u00eda de deudas de valor<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>.<\/p>\n<p>Entonces, directamente, la categor\u00eda fue tronchada a ras del suelo por el legislador, que en el art. 7 de la ley 23.928 se aferr\u00f3 al principio nominalista en estado puro, estableciendo que \u201cel deudor de una obligaci\u00f3n de dar una suma determinada de pesos cumple su obligaci\u00f3n dando el d\u00eda de su vencimiento la cantidad nominalmente expresada. En ning\u00fan caso se admitir\u00e1 actualizaci\u00f3n monetaria, indexaci\u00f3n por precios, variaci\u00f3n de costos o repotenciaci\u00f3n de deudas, cualquiera fuere su causa, haya o no mora del deudor, con las salvedades previstas en la presente ley. Quedan derogadas las disposiciones legales y reglamentarias y ser\u00e1n inaplicables las disposiciones contractuales o convencionales que contravinieren lo aqu\u00ed dispuesto\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Y ya no hubo m\u00e1s \u201cdeudas de valor\u201d.<\/p>\n<p>Y todav\u00eda hoy m\u00e1s de treinta a\u00f1os despu\u00e9s esa prohibici\u00f3n legislativa sigue aplic\u00e1ndose sin cuestionamientos sustanciales y solo utiliz\u00e1ndose parches para apartarse de ella en ocasiones, como la concesi\u00f3n de una tasa de inter\u00e9s desorbitada \u2013dos tasas de inter\u00e9s activas- sobre la suma debida, lo que no solo preserva su valor, sino que a veces lo incrementa y nadie sabe, hasta el momento del c\u00e1lculo para el pago, a cu\u00e1nto va a ascender la deuda en pesos.<\/p>\n<p>Felizmente dict\u00f3 a comienzos del a\u00f1o la CSJN un fallo sobre el particular, en el que descalific\u00f3 la aplicaci\u00f3n de las dos tasas activas de inter\u00e9s<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>Dijo all\u00ed la Corte Suprema de Justicia de la Naci\u00f3n que \u201cla multiplicaci\u00f3n de una tasa de inter\u00e9s \u2013en este caso, al aplicar \u201cdoble tasa activa\u201d- a partir del 1\u00b0 de agosto de 2015, resulta en una tasa que no ha sido fijada seg\u00fan las reglamentaciones del Banco Central, por lo que contrariamente a lo que afirma el tribunal a quo, la decisi\u00f3n no se ajusta a los criterios previstos por el legislador en el mencionado art. 768 del C\u00f3digo Civil y Comercial de la Naci\u00f3n\u201d (Considerando 3\u00ba).<\/p>\n<p>La Corte felizmente ha seguido nuestro criterio, expuesto desde que empez\u00f3 a hacerse sentir esta tendencia judicial, all\u00e1 por 2018; desde un comienzo pensamos que imponer una doble tasa activa vuelve il\u00edquida a la acreencia, porque no se sabe a cu\u00e1nto asciende el monto de condena, que al momento de calcularlo seguramente dar\u00e1 un monto mucho m\u00e1s que la inflaci\u00f3n sufrida por \u00e9l, generando una bola de nieve.<\/p>\n<p>No se justifica, menos aun cuando el CCC tiene una norma que permite a los jueces aplicar el criterio valorista, como es el art. 772 CCC. Pero claro, emplear esta norma es romper con el mito del principio nominalista de la moneda, y muchos jueces actuales no les gusta jugarse a esos extremos, sino aparecer como progresistas, pero sin tomar riesgos. Por eso, aplican esos artilugios que no soportan un an\u00e1lisis detenido. Felizmente la Corte ahora nos dio la raz\u00f3n y descalific\u00f3 estos subterfugios, que indexan sin decirlo y hacen correr el peligro de una sobre indexaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>V. Correcci\u00f3n del nominalismo<\/strong><\/p>\n<p>La jurisprudencia de nuestros tribunales comenz\u00f3 a borrar la distinci\u00f3n entre deudas de dinero y deudas de valor, ampliando gradualmente este \u00faltimo campo.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n forz\u00f3 el abandono del principio nominalista, considerado presupuesto de la estabilidad econ\u00f3mica. Cuando la inflaci\u00f3n conmueve las bases econ\u00f3micas de un pa\u00eds con crisis de intensidad cada vez mayor, se altera la base de las relaciones jur\u00eddicas que se insertan en una circunstancia socioecon\u00f3mica. Para evitar la discordancia entre el poder cancelatorio legal y el valor que la justicia y la equidad indicaban como correcto o adecuado, se implementaron distintos remedios.<\/p>\n<p>La herramienta fundamental para ello consisti\u00f3 en indexar las sumas dinerarias devaluadas. Este galicismo (\u201cindexar\u201d) describe la adecuaci\u00f3n aritm\u00e9tica de multiplicar la suma adeudada por el coeficiente de envilecimiento de la moneda que hab\u00eda sufrido la deuda.<\/p>\n<p>Indexar significa reajustar las cifras nominales para combatir la desvalorizaci\u00f3n monetaria, de manera que se respete la ecuaci\u00f3n econ\u00f3mica del contrato a la \u00e9poca de su celebraci\u00f3n, con los valores reales ponderados al momento del pago o cumplimiento.<\/p>\n<p>Si se deb\u00edan 100 pesos y entre el d\u00eda de constituci\u00f3n de la obligaci\u00f3n y el momento del pago, la moneda hab\u00eda perdido un 72% de su valor, se multiplicaba la suma debida originalmente por el coeficiente de actualizaci\u00f3n que reflejara ese 72% de detrimento. \u00c9sa era, entonces, la suma debida, que se indexaba.<\/p>\n<h2><strong>VI. La desastrosa legislaci\u00f3n vigente en materia monetaria<\/strong><\/h2>\n<p>El derecho argentino vigente muestra una deficiencia absoluta en materia de regulaci\u00f3n del valor de la moneda, al punto de regir en simult\u00e1neo, normas contradictorias entre s\u00ed.<\/p>\n<p>No cabe otra conclusi\u00f3n a poco que se recuerde que el art. 766 del C\u00f3digo Civil y Comercial adopta como principio el nominalismo, al establecer \u201cObligaci\u00f3n del deudor. El deudor debe entregar la cantidad correspondiente de la especie designada\u201d.<\/p>\n<p>Pero, el mismo C\u00f3digo, en el art. 772 CCC incorpora la categor\u00eda jur\u00eddica de \u201cdeuda de valor\u201d, a la que denomina \u201ccuantificaci\u00f3n de un valor\u201d, estipulando la norma que \u201cSi la deuda consiste en cierto valor, el monto resultante debe referirse al valor real al momento que corresponda tomar en cuenta para la evaluaci\u00f3n de la deuda. Puede ser expresada en una moneda sin curso legal que sea usada habitualmente en el tr\u00e1fico. Una vez que el valor es cuantificado en dinero se aplican las disposiciones de esta Secci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>Es decir que en el mismo par\u00e1grafo <\/strong>(Par\u00e1grafo 6\u00ba, \u201cObligaciones de dar dinero\u201d), Secci\u00f3n 1\u00aa (\u201cObligaciones de dar\u201d), Cap\u00edtulo 3\u00ba (\u201cClases de obligaciones\u201d), T\u00edtulo I (\u201cObligaciones en general\u201d), del Libro 3\u00ba (\u201cDerechos personales\u201d)<strong>, que contiene a los arts. 765 a 772, el C\u00f3digo Civil y Comercial volvi\u00f3 a plasmar la \u00a0dicotom\u00eda \u00a0jurisprudencial \u00a0entre deudas de dinero y deudas de valor, sin clarificar el \u00e1mbito de aplicaci\u00f3n de cada una, como si se hallaran en un pie de igualdad y \u00a0de elegir entre ellas se tratara.<\/strong><\/p>\n<p>El legislador dot\u00f3 a los jueces de dos normas de sentido contrapuesto y mutuamente excluyentes entre s\u00ed, para que elijan, cual si estuvieran en una fruter\u00eda, una u otra. De m\u00e1s est\u00e1 decir, que en un pa\u00eds como el nuestro con una magistratura cuestionada como nunca antes, esa duplicidad se ha transformado en un verdadero caos, a partir de la incertidumbre de cu\u00e1l ser\u00e1 el juez que toque en suerte a cada justiciable. Ello, pues los hay partidarios de la obligaci\u00f3n de valor y otros f\u00e9rreamente nominalistas y ambos tienen normas en su apoyo a las que acudir. Tal proceder legislativo m\u00e1s que un signo de amplitud debe entenderse como una chapucer\u00eda legislativa, como un yerro enorme del c\u00f3digo, creador de graves incertidumbres y nada menos que en el \u00e1mbito de las obligaciones dinerarias.<\/p>\n<p>La \u201ccuantificaci\u00f3n de un valor\u201d del art. 772 CCC distingue en realidad las deudas de valor, de las deudas de dinero o de cantidad. La norma establece: \u201cSi la deuda consiste en cierto valor, el monto resultante debe referirse al valor real al momento que corresponda tomar en cuenta para la evaluaci\u00f3n de la deuda. Puede ser expresada en una moneda sin curso legal que sea usada habitualmente en el tr\u00e1fico. Una vez que el valor es cuantificado en dinero se aplican las disposiciones de esta Secci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Ahora bien, el problema radica en que la formulaci\u00f3n lata, amplia, de la norma permite encuadrar en la categor\u00eda de deuda de valor a casi cualquier obligaci\u00f3n; ello no es dif\u00edcil de comprender si se piensa que cualquier deudor \u2013o casi\u2013 podr\u00eda argumentar que la inflaci\u00f3n le carcome el dinero de la acreencia a que ten\u00eda derecho y que para resguardar sus derechos patrimoniales debe reconoc\u00e9rsele el valor que se le adeuda y no el dinero nominal comprometido.<\/p>\n<p>La deuda de valor, al igual que la deuda de dinero, es cancelable con la entrega de una suma de signos monetarios; pero su objeto debido no es el dinero sino un determinado valor, una determinada utilidad que, en definitiva, se satisface con la entrega de signos monetarios que deben satisfacer ese \u201cvalor\u201d, que deben permitir alcanzarlo, cualquiera sea el n\u00famero de unidades monetarias requeridas para ello.<\/p>\n<p>Esto, porque necesariamente debe medirse ese valor en dinero, lo que puede suceder al momento del pago, o al momento de liquidar \u2013judicial o convencionalmente\u2013 la deuda, y traducirla en una suma de dinero.<\/p>\n<p>Otro problema con el nuevo C\u00f3digo y el r\u00e9gimen de las obligaciones de dar dinero, conforme est\u00e1n redactados los arts. 765 a 772, radica en que se adopta un principio general nominalista en el art. 766, pero luego en el art. 772 se recepta una noci\u00f3n tan amplia de obligaci\u00f3n de valor que, en la pr\u00e1ctica, parecen dos principios generales en pugna.<\/p>\n<p>Como sea, la interpretaci\u00f3n que los jueces hagan de estas normas deber\u00e1 tratar de encontrar un equilibrio entre ellas, para delimitar correcta y certeramente sus respectivas esferas de aplicaci\u00f3n. Pero, si algo conocemos la magistratura argentina, en la que hemos pasado en diversas funciones un tercio de nuestra vida, la interpretaci\u00f3n que se haga del art. 772 CCC, m\u00e1s temprano que tarde, habr\u00e1 de extender esa formulaci\u00f3n al rango de cuasi principio general, reconociendo deudas de valor a m\u00faltiples obligaciones.<\/p>\n<p>Ha probado la experiencia argentina de d\u00e9cadas de inflaci\u00f3n y de correlativa indexaci\u00f3n, que cuando se autoriza extendidamente la indexaci\u00f3n \u00e9sta retroalimenta la inflaci\u00f3n, entrando en un c\u00edrculo vicioso. Claro que tampoco se puede seguir negando lo evidente y hacer de cuenta que no existe inflaci\u00f3n estructural y crecida en Argentina, as\u00ed que alguna soluci\u00f3n de tipo valorista hab\u00eda que buscar.<\/p>\n<p>Sin \u00e1nimo de polemizar creemos que, con la entrada en vigencia del C\u00f3digo Civil y Comercial en 2015, se abri\u00f3 un per\u00edodo econ\u00f3micamente similar al que habilit\u00f3 el caso \u201cVieytes de Fern\u00e1ndez c\/Provincia de Buenos Aires\u201d, signado por la incertidumbre y la desconfianza econ\u00f3mica, generadora de una inflaci\u00f3n espiralada o creciente.<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente, la magistratura argentina tomar\u00e1 el art. 772 CCC y sobre la base del argumento de que el dinero no es un fin en s\u00ed mismo, sino un medio para adquirir bienes, toda vez que lo comprometido no refleje la deuda original de bienes que satisfac\u00eda (una casa, un autom\u00f3vil, un televisor, etc.), reconozca la deuda de valor de dicha obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese tipo de criterios refleja mucho mejor la natural predisposici\u00f3n de la magistratura argentina promedio, que en importantes segmentos ve la prohibici\u00f3n de indexar como un cors\u00e9 asfixiante, del que pronto podr\u00e1 liberarse, con los efectos que puede el lector imaginar, en tanto se generalicen.<\/p>\n<h2><strong>VII. La obsesi\u00f3n por el d\u00f3lar<\/strong><\/h2>\n<p>La moneda devaluada est\u00e1 erosionada por la inflaci\u00f3n debido a que carece de un respaldo econ\u00f3mico firme, al emitirse circulante en forma exagerada, desproporcionada con la productividad de la econom\u00eda en que ella circula, teniendo la consecuencia correlativa de provocar inflaci\u00f3n, al hacer aumentar los precios. Pi\u00e9nsese que en la actualidad la inflaci\u00f3n ha hecho que el billete de mayor valor que puede extraerse de un cajero autom\u00e1tico equivale a un valor cancelatorio de un d\u00f3lar. Es que los nuevos billetes de dos mil pesos no son admitidos \u2013ni dispensados- por los cajeros, lo que deja claro que se trata de \u201cpapel pintado\u201d y no de una verdadera moneda, propia de un Estado ordenado y moderno.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n que provoca el exceso de circulante implica el peor impuesto de todos, el m\u00e1s regresivo, el que castiga con mayor dureza a los sectores sociales m\u00e1s desfavorecidos, que no tienen protecci\u00f3n contra \u00e9l, porque dependen exclusivamente de su salario \u2013o de un plan- y no pueden trasladar a otros el impuesto inflacionario. En ese escenario hasta los m\u00e1s humildes buscan resguardar los pocos ahorros que puedan hacer en una moneda que no se deval\u00fae \u2013o que se deval\u00fae menos que la nacional-; en nuestro pa\u00eds esa moneda es el d\u00f3lar estadounidense. El de \u201ccara grande\u201d, para ser m\u00e1s precisos a\u00fan.<\/p>\n<p>Los argentinos est\u00e1n obsesionados por el valor de la divisa estadounidense, siendo su cotizaci\u00f3n objeto de m\u00e1ximo inter\u00e9s de periodistas, informativos, medios de prensa, que no hacen m\u00e1s que reflejar el objeto de deseo de sus destinatarios. Cuando el d\u00f3lar sube abruptamente, los t\u00edtulos de los noticieros adoptan el estilo cat\u00e1strofe, con avisos tales como \u201cel d\u00f3lar vuela\u201d o \u201cel peso cae en picada\u201d.<\/p>\n<p>Los gobiernos argentinos tambi\u00e9n han estado obsesionados con el d\u00f3lar, pero con el objetivo de estabilizar su valor, echando mano a cuanto artilugio pueda pensarse; y se han despilfarrado miles de millones de d\u00f3lares en esa \u201clucha\u201d, perdida de antemano. Lamentablemente, nadie ha encontrado la verdadera soluci\u00f3n al problema de la fluctuaci\u00f3n -y sobre todo del incremento- del valor del d\u00f3lar.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, los sucesivos cepos que se han puesto a la compra de divisas por parte de los particulares y empresas no han hecho m\u00e1s que agravar el problema. Es simple: cuando m\u00e1s se proh\u00edbe un determinado acto o conducta, con mayor ah\u00ednco se busca realizarla, m\u00e1s en un pa\u00eds como el nuestro en el que media econom\u00eda, al menos, es informal y se basa en dinero circulante sin registro alguno. Y en el que el cumplimiento de la ley no es precisamente una virtud social constatable. Basta leer el c\u00e9lebre y agudo libro de Carlos S. Nino (\u201cUn pa\u00eds al margen de la ley\u201d), para comprobarlo.<\/p>\n<h2><strong>VIII. Una soluci\u00f3n plausible al problema<\/strong><\/h2>\n<p>Resumiendo todo lo visto hasta aqu\u00ed, ya se han probado muchas recetas: restringir, impedir o prohibir la compra de d\u00f3lares, clausurar \u201ccuevas\u201d, establecer cepos de todo tipo, liberar su compra y venta, pero a un precio establecido (la tablita de Mart\u00ednez de Hoz y la convertibilidad de Menem), aburrir a la gente con apelaciones al patriotismo, penalizaciones diversas, etc.<\/p>\n<p>Y ahora, en los \u00faltimos tramos de una campa\u00f1a presidencial, hay quienes proponen la dolarizaci\u00f3n de nuestra econom\u00eda, es decir, ir m\u00e1s all\u00e1 de la convertibilidad, para adoptar el d\u00f3lar como moneda, como han hecho otros pa\u00edses como Panam\u00e1, Ecuador o El Salvador (en este caso, a la par del bitcoin).<\/p>\n<p>Pensamos que la dolarizaci\u00f3n no es posible, lisa y llanamente, en este momento en nuestro pa\u00eds. En nuestra econom\u00eda no hay d\u00f3lares \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0suficientes para restringir a esa moneda el movimiento de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Corrijo: los habr\u00eda, si la confianza ciudadana sacara del colch\u00f3n o de las cajas fuertes de los bancos los d\u00f3lares que la clase media y alta han logrado preservar de las tentativas de sucesivos poderes ejecutivos de apropi\u00e1rselos.<\/p>\n<p>Pero eso no va a suceder. Como dijo un gran presidente norteamericano: la confianza de los electores est\u00e1 destinada a los candidatos, los presidentes en funciones deben gan\u00e1rsela con hechos.<\/p>\n<p>Y, vistas las penurias, dolores y humillaciones que nuestros sucesivos gobernantes, por impericia, falta de capacidad, o simple crueldad en alg\u00fan caso extremo, nos han ocasionado, desde que cada uno de nosotros tiene uso de raz\u00f3n, va a ser dif\u00edcil que se vuelva a confiar en alguien; y, menos a\u00fan, que se lo haga r\u00e1pidamente. Y es mucho menos probable que la ciudadan\u00eda otorgue cheques en blanco. A ning\u00fan pol\u00edtico ni dirigente.<\/p>\n<p><strong>Como postul\u00f3 una vez Ronald Reagan, \u201c<em>conf\u00eda, pero verifica<\/em>\u201d. <\/strong>Esa parece ser la t\u00f3nica social, en el mejor de los supuestos, en estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Como dice el Evangelio de Juan: dichosos aquellos que creen sin haber visto (Juan, 20: 29). El caso es que en los mercados no muchos son creyentes y los que s\u00ed lo son, no creen precisamente en los pol\u00edticos ni en los conductores de la econom\u00eda que \u00e9stos designan; a lo sumo creen en una Tasa Interna de Retorno (TIR) lo suficientemente interesante, pero no tanto como para desconfiar de una estafa piramidal o de la inminencia de una corrida cambiaria o bancaria.<\/p>\n<p>Lo cual nos vuelve al principio: \u00bfen las circunstancias actuales, como solucionar el problema de la inflaci\u00f3n y su necesaria derivaci\u00f3n, la obsesi\u00f3n por el d\u00f3lar americano?<\/p>\n<p>Creemos que no es tan imposible o complejo como se cree, pero hay que adoptar medidas concretas, bien pensadas y t\u00e9cnicamente solventes, urgentemente. Y, sobra decir, sin la precariedad jur\u00eddica que evidencian las leyes nacionales dictadas en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>El \u00faltimo presidente que confi\u00f3 su asesoramiento jur\u00eddico a un staff de abogados y juristas solventes fue Carlos Menem. Desde entonces ha habido varios supuestos de chapucer\u00eda jur\u00eddica en la conducci\u00f3n del Estado: es m\u00e1s, a algunos que han ostentado alt\u00edsimas posiciones de asesoramiento o han sido subsecretarios o incluso ministros, a la vista estaba que el desalojo de un quiosco les quedaba grande.<\/p>\n<p>Y puede mencionarse un supuesto en que la Secretar\u00eda Legal y T\u00e9cnica de la Provincia de Buenos Aires le fue otorgada a una Contadora P\u00fablica. Y tambi\u00e9n ha habido Defensores del Pueblo que no son abogados\u2026 Una ocurrencia: \u00bfun sujeto que no puede defenderse \u00e9l solo, porque para eso requiere un abogado patrocinante, a quien puede defender? Son s\u00edmbolos ambos de desprecio por el derecho.<\/p>\n<p><strong>Y, es sabido, que el Derecho, antes o despu\u00e9s, cobra caro a los pol\u00edticos o dirigentes que lo menosprecian<\/strong>. Las desventuras que sufren en tribunales muchos que dejan el poder, luego de haberlo ejercido sin l\u00edmites ni recato, lo prueba ampliamente.<\/p>\n<p>Y, adem\u00e1s, hay que asumir sin lamentaciones ciertos hechos incontrastables. Lo primero es que no se puede seguir viviendo de prestado, ni sosteniendo un sistema clientelar, basado fundamentalmente en la corrupci\u00f3n de dirigentes sociales, que extorsionan a quienes otorgan esos planes y mueven por calles y rutas ej\u00e9rcitos de desesperados que luego llevan a votar a demagogos.<\/p>\n<p>Tampoco puede permitirse que siga hacia adelante el esquema de corrupci\u00f3n descubierto en la Legislatura bonaerense, en el marco del ya c\u00e9lebre \u201cChocalate-gate\u201d, investigaci\u00f3n clausurada por una decisi\u00f3n escandalosa de la C\u00e1mara de Apelaciones platense, que consider\u00f3 que se hab\u00eda violado la intimidad de un sujeto que extra\u00eda grandes sumas de dinero de un cajero con diversas tarjetas de d\u00e9bito, que no eran suyas\u2026 Intimidad en una cajero autom\u00e1tico, por operaciones realizadas a la vista de todos y que son filmadas por c\u00e1maras del banco\u2026 Una ocurrencia.<\/p>\n<p>No puede permitirse que tal esquema corrupto no se investigue ni persista en vigor. M\u00e1s all\u00e1 de ello, es claro que no se puede prescindir de un d\u00eda para el otro del sistema de ayuda social, tan trabajosamente moldeado por el populismo; pero el mismo debe ser expurgado de inmediato de las irregularidades evidentes que porta.<\/p>\n<p>Y \u00e9l debe ser percibido como transitorio, un camino hacia el empleo, en vez de la \u00faltima estaci\u00f3n de millones de sujetos que se han acostumbrado a vivir sin trabajar o, peor a\u00fan, que tienen trabajo en negro y cobran el subsidio. Hoy en nuestro pa\u00eds es com\u00fan ver avisos en que se busca empleado para tal o cual trabajo y no se los consigue, porque muchos viven muy c\u00f3modos con los planes sociales.<\/p>\n<p>Ochocientos mil venezolanos o m\u00e1s que vinieron a nuestro pa\u00eds consiguieron trabajo prontamente; \u00bfc\u00f3mo puede ser que millones de argentinos cobren un plan durante a\u00f1os no estando impedidos de trabajar, pretextando que no consiguen empleo?<\/p>\n<p>Hay excesos brutales en ese esquema clientelar: hasta extranjeros que viven en sus pa\u00edses cobraban planes sociales argentinos, a condici\u00f3n de que vengan recurrentemente a votar al dirigente que les dio el plan (miles de paraguayos y bolivianos fueron constatados inmersos en esta distorsi\u00f3n clientelar).<\/p>\n<p>Lo siguiente es asumir que un pa\u00eds no puede vivir en un plano de irrealidad, voluntarismo y declamaciones durante mucho tiempo. Porque, a la larga, los costos de los problemas insolubles son mucho peores. Los episodios de conmoci\u00f3n social que han vivido recientemente pa\u00edses vecinos (Chile y Brasil) y otros como Per\u00fa, Colombia y Ecuador, demuestran que las viejas recetas y el sistema pol\u00edtico tradicional y su bipartidismo consustancial, con su liturgia gastada, ya no es aceptado, porque no funciona.<\/p>\n<p>Para declamar est\u00e1 el teatro y la gente se ha cansado de escuchar excusas y acusaciones cruzadas. La poblaci\u00f3n quiere soluciones, no excusas, ni mucho menos promesas vanas e imprecisas.<\/p>\n<p>Cuando las sociedades se hartan de declamadores, corruptos, incapaces, irresolutos, suelen aparecer otro tipo de dirigentes, que adoptan medidas muy duras, que si les salen bien convocan a multitudes en derredor suyo.<\/p>\n<p>En este punto puede ser interesante recordar una clarividente frase de Ernest Hemingway, que invita a reflexionar: \u201cLa primera panacea para una Naci\u00f3n mal administrada es la inflaci\u00f3n; la segunda es la guerra. Ambas traen prosperidad temporal; ambas provocan ruina permanente\u2026 una y otra son el refugio de oportunistas pol\u00edticos y econ\u00f3micos\u201d.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n diluye o maquilla las malas administraciones econ\u00f3micas, distorsiona los precios relativos, impide el ahorro y sus efectos positivos, vuelve ficticios a los presupuestos estatales e impracticable a toda planificaci\u00f3n a largo plazo, sea privada o p\u00fablica.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n es un flagelo que pega m\u00e1s duro cuanto m\u00e1s precaria es la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de la persona, que se transforman en rehenes de un r\u00e9gimen. Ello muestra que, en definitiva, la mejor pol\u00edtica social a llevarse a cabo es la que se enfoca en el control de la inflaci\u00f3n y en su reducci\u00f3n sostenida y verdadera, como modo de proteger a quienes menos tienen, de los efectos delet\u00e9reos de la desvalorizaci\u00f3n de sus magros ingresos.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n que nunca se ha probado, el ejercicio pleno de la libertad.<\/p>\n<p><strong>La libertad del valor de la moneda. <\/strong>La libre circulaci\u00f3n del d\u00f3lar americano \u2013y de otras divisas- al precio que el mercado fije. Si prohibir su compra ha agravado el problema, debe dictarse una ley que permita su circulaci\u00f3n y desregule el valor de la moneda nacional.<\/p>\n<p>Ese mecanismo debe prohibirle al Banco Central vender d\u00f3lares y divisas, a la par de permitir la libre compraventa de esas divisas entre particulares, sin restricciones. Ese ser\u00eda una especie de puente hacia la dolarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si no tenemos los d\u00f3lares suficientes para movilizar nuestra econom\u00eda solo con los que est\u00e1n en circulaci\u00f3n, pues que convivan libremente con el peso y otras divisas, como el guaran\u00ed, el real o el sol, que en conjunto constituyan el motor de la econom\u00eda nacional. Esto se lograr\u00eda, bajando a la par, la obsesi\u00f3n por el d\u00f3lar, lo que ocurrir\u00eda al no restringir su circulaci\u00f3n, liberando su compra y venta, no solo en los bancos, sino entre particulares.<\/p>\n<p>El d\u00f3lar es un bien m\u00e1s, el m\u00e1s apetecido por los argentinos. \u00bfCu\u00e1l es el objeto de prohibir su venta o limitarla? La punici\u00f3n del deseo de los argentinos por el d\u00f3lar no ha funcionado nunca. <strong>\u00bfY si probamos con la libertad?<\/strong><\/p>\n<p>Claro que, para que esto sea posible, el Estado debe bajar dr\u00e1sticamente sus gastos, prescindir de gastos improductivos: una empresa estatal no puede seguir perdiendo mil millones de d\u00f3lares o m\u00e1s al a\u00f1o (Aerol\u00edneas Argentinas) y se deben cortar las \u201ccajas de la pol\u00edtica\u201d, como la descubierta en el \u201cChocolate Gate\u201d, lo que ahorrar\u00eda miles de millones de pesos de los presupuestos oficiales.<\/p>\n<p>Una conducci\u00f3n econ\u00f3mica t\u00e9cnicamente solvente; una presidencia con ideas claras y una orientaci\u00f3n concreta y bien definida; un Poder Ejecutivo y Legislativo que goce de un asesoramiento jur\u00eddico solvente, en vez del conformismo de aprendices de brujo o incondicionales sin formaci\u00f3n t\u00e9cnica, que suele arropar a los pol\u00edticos y permitirles todo g\u00e9nero de errores y tropel\u00edas; y un d\u00f3lar libremente intercambiable entre privados, nos mostrar\u00edan, sin duda, un pa\u00eds muy distinto al que hoy vemos.<\/p>\n<p>Posiblemente, en un comienzo, estos cambios produzcan inquietudes y ardores; pero, la libertad es el mejor camino para solucionar los problemas que crea la realidad. El dirigismo estatal, cuanto m\u00e1s intenso, m\u00e1s nichos de corrupci\u00f3n crea.<\/p>\n<p>Una vez Ghandi dijo que no hab\u00eda un camino hacia la paz, sino que la paz era el camino. Lo mismo puede decirse de la libertad: no hay un camino hacia la libertad; la libertad es el camino. El problema es que muchos de nuestros dirigentes no quieren un pueblo libre; sencillamente porque un pueblo as\u00ed no los votar\u00eda a ellos.<\/p>\n<p>El populismo quiere tanto a los pobres, que los multiplica y los mantiene a designio en esa condici\u00f3n, porque ese sistema clientelar asegura ya no el feudalismo, sino algo peor, el caudillaje.<\/p>\n<p>Claro que probar con la libertad de decisi\u00f3n, seguramente generar\u00e1 en un comienzo excesos y abusos, que el Poder Judicial \u2013y no el Ejecutivo- deber\u00e1n investigar y penar; no sostenemos la utop\u00eda de una libertad absoluta, sino las bondades de una libertad responsable.<\/p>\n<p>Tenemos ya redactado un proyecto de ley sobre algunas de las bases y conceptos que hemos vertido hasta aqu\u00ed y que adecuamos a lo aprendido durante nuestro paso por el Ministerio de Hacienda y Obras P\u00fablicas de la Provincia del Neuqu\u00e9n, la \u00fanica Provincia argentina que no dej\u00f3 de crecer durante la crisis de 2001\/2003 y una de las poqu\u00edsimas que no emiti\u00f3 cuasi monedas para pagar sueldos y otras obligaciones.<\/p>\n<p>Ese proyecto estar\u00e1 a disposici\u00f3n del pr\u00f3ximo Presidente, que asumir\u00e1 a fines de 2023. Hoy no vale la pena, porque ser\u00eda estropear la idea, en un marco desolador, donde la esperanza ha sido reemplazada por el hartazgo y la ansiedad.<\/p>\n<p>Una idea inoportunamente aplicada lleva inexorablemente al fracaso; como muestra de ello puede mencionarse a la flexibilizaci\u00f3n de la convertibilidad que se intent\u00f3 en el a\u00f1o 2001. Ya era tarde: el choque con la realidad era inexorable. Esperemos que esta vez pueda evitarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">&gt;&gt;&gt;&lt;&lt;&lt;\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Ver L\u00f3pez Mesa, Marcelo, \u201cEl descontrol monetario argentino (La alta inflaci\u00f3n, y la obsesi\u00f3n por el d\u00f3lar y una posible soluci\u00f3n a esos problemas)\u201d, publicado en Revista Iustitia, IJ editores, Numero 15 &#8211;\u00a0\u00a0\u00a0 Abril 2023,\u00a0 \u00a0cita:\u00a0 \u00a0 IJ-MVCLXXIV-331 y en <a href=\"https:\/\/ar.ijeditores.com\/pop.php?option=articulo&amp;Hash=39cde8da16e37fbde26c03c5a5323265\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/ar.ijeditores.com\/pop.php?option=articulo&amp;Hash=39cde8da16e37fbde26c03c5a5323265<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> En 1890 la crisis obedeci\u00f3 a causas internas, el p\u00e9simo manejo financiero del gobierno del Presidente Ju\u00e1rez Celman, ocup\u00e1ndose quien asumi\u00f3 en su lugar, el vicepresidente Carlos Pellegrini, de arreglar los problemas existentes, poniendo al pa\u00eds en un par de a\u00f1os otra vez en una senda de crecimiento sostenido. En cambio, en 1929, la crisis fue de etiolog\u00eda mixta: en buena parte for\u00e1nea, por contagio de la fenomenal crisis surgida del \u201cmartes negro\u201d de Wall Street en 1929; pero a ello se sum\u00f3 el mal gobierno de Hip\u00f3lito Yrigoyen, un populista de cabo a rabo, que no supo mantener los logros del brillante gobierno del Presidente Marcelo Torcuato de Alvear, uno de los mejores presidentes argentinos de toda nuestra historia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> El contraste con Brasil es claro en este aspecto: ellos mandaron un Cuerpo Expedicionario y un par de buques, nunca pelearon en batallas importantes de la guerra ni tuvieron muertos y heridos en abundancia; combatieron en el sur de Italia y como un ej\u00e9rcito auxiliar, pero se pusieron del lado de los vencedores y, desde esa \u00e9poca, nos alcanzaron y luego superaron en todos los \u00e1mbitos, contando con apoyo externo, una burgues\u00eda nacional con identidad clara y burocracias profesionales formadas, tanto en Itamaraty como en el Planalto. Salvo Dilma Roussef y Fernando Collor de Mello, casos extremos, esas burocracias bien formadas, han permitido a todos los presidentes brasile\u00f1os ser relativamente exitosos, aun no teniendo mucha visi\u00f3n o ideolog\u00edas dudosas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> COLMO, Alfredo, De las obligaciones en general, Editorial Kraft, Buenos Aires, 1944.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> El \u00faltimo presidente argentino cuya inteligencia estaba claramente por encima de la media del resto de la dirigencia fue el Presidente Arturo Frondizi; pero el marco de debilidad pol\u00edtica en que asumi\u00f3 frustr\u00f3 la concreci\u00f3n de algunas de sus buenas ideas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> As\u00ed llamado por ser una medida salvajemente irregular, tomada por un ministro llamado Celestino Rodrigo, un verdadero desconocido hasta entonces nombrado justamente para tomar esa medida tan impopular, que otros economistas m\u00e1s preparados y reconocidos no aceptaban suscribir.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> LLAMB\u00cdAS, Jorge J., Tratado de Derecho Civil. Obligaciones, t. II-A, n\u00b0 886.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> V\u00e9ase TRIGO REPRESAS, F\u00e9lix A., \u201cDeudas de dinero y deudas de valor. Significado actual de la distinci\u00f3n\u201d, en Revista de Derecho Privado y Comunitario, t. 2001-2, pp. 25 y ss.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Texto seg\u00fan ley 25.561, B.O. 7\/1\/02.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> CSJN, 07\/03\/2023, dictado en autos GARC\u00cdA, JAVIER OMAR Y OTRO c\/ UGOFE S.A. Y OTROS s\/ DA\u00d1OS Y PERJUICIOS, CIV 051158\/2007\/1\/RH001.<\/p>\n<p><strong>Citar: www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/\u00a0 \u2013 GP01112023DCOMAR<\/strong><\/p>\n<p>Copyright 2023 \u2013 Grupo Professional \u2013 Capacitaciones Jur\u00eddicas \u2013 Av. C\u00f3rdoba 1522 \u2013 3er Piso- Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires \u2013 Argentina.\u00a0<\/p>\n<p><em>Las opiniones, informaciones y complementos son de exclusiva propiedad y responsabilidad del autor<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(La alt\u00edsima inflaci\u00f3n, y la obsesi\u00f3n por el d\u00f3lar y una posible soluci\u00f3n realista a esos problemas) El Dr. Marcelo &#8230; <\/p>\n<p class=\"read-more-container\"><a title=\"\u00bfEstamos a las puertas de una hiperinflaci\u00f3n o ya nos encontramos inmersos en ella? &#8211; Dr. Marcelo J. L\u00f3pez Mesa\" class=\"read-more button\" href=\"https:\/\/www.grupoprofessional.com.ar\/blog\/estamos-a-las-puertas-de-una-hiperinflacion-o-ya-nos-encontramos-inmersos-en-ella-dr-marcelo-j-lopez-mesa\/#more-8824\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre \u00bfEstamos a las puertas de una hiperinflaci\u00f3n o ya nos encontramos inmersos en ella? &#8211; Dr. Marcelo J. 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